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Narciso Rojas.

Viernes, 16 Octubre 2015 11:14

La afición debe ser el eje sobre el que gire el Recre del futuro. Entre todos debemos hacer del Decano un club que tenga capacidad para salir del barrizal en el que lo han metido, y para que después, una vez en la carretera, sea conducido con prudencia y no vuelva a salirse por exceso de velocidad.

Narciso Rojas.

Martes, 29 Septiembre 2015 17:33

¿De qué nos ha servido ser el Decano del fútbol español? Párese a pensar la respuesta antes de continuar leyendo, tómese su tiempo […]

NO. No siga leyendo esto, no tan rápido, piénselo un poco más, es importante que lo medite bien […]

¿Habrá muchas respuestas diferentes a esta pregunta? ¿Sabrá responderla alguien? No fuercen una respuesta. Si el Decanato es importante, la respuesta a la pregunta inicial debería de ser clara y contundente. Me temo que no ha sido así, siempre y cuando no se haya escondido detrás de tópicos prefabricados sin sentido (los venden de saldo desde hace décadas). No haga eso, eso nos paraliza y no nos deja trabajar; “Trabajar. Pero ¿para qué?” Se preguntará usted. Pues para deshacer la segunda paradoja del Decano. De nuevo lo que nos mata nos devuelve la vida. El Decanato no nos ha servido para nada en los 125 años de historia del Recre. No se engañen. Hemos desperdiciado un tesoro. El Decanato no es un título nobiliario, aunque así lo hemos tratado; no es una medalla por ser los primeros, aunque nos la hemos querido colgar; no es un derecho, aunque hemos gritado exigiéndolo. El Decanato es estar en la base de la pirámide soportando el peso del fútbol nacional; es ser el que da las medallas, y no el que las recibe; es un deber que no hemos cumplido porque pensábamos que era un derecho. El Decanato no debe servir al Recre, sino todo lo contrario; el Recre como Decano de todos los clubes de España debería haber ayudado y servido a estos. Guiándolos en el respeto de la tradición deportiva que nos vio nacer; vigilando que no cejasen (como lo han hecho) en el cuidado de los valores que llegaron con este deporte a España; Abanderando una idea del fútbol opuesta al actual, a este “fútbol moderno” que nos presenta una piel de plástico de último diseño mientras su interior se pudre cada día más; Cuidando de que los aficionados, los de todos los clubes, mantuviesen su posición de dueños como desde siempre ha sido, y no simples consumidores; trabajando porque todos entendiesen (árbitros incluidos) que el respeto al árbitro es el respeto a las reglas, y respetar las reglas es respetarse a uno mismo; Obligando a los clubes a no olvidar nunca que su ciudad o su pueblo deben recibir todo lo que les puedan dar. Y así, muchísimas tareas que hemos olvidado, quedándonos solo con una palabra, “Decano”, que en la actualidad está vacía. Ahora mismo ser Decano solo nos sirve para tener miedo a desparecer y dejar de serlo, para que los dueños de nuestro club sigan desguazando el tren de como Groucho Marx -¡MÁS MADERA!- en una espiral decadente y descendente que nos lleva a la muerte, ser el Decano nos obliga a seguir, aunque sea acumulando deuda.

Romper esa espiral es un paso necesario pero no suficiente para salvarnos de la desaparición. Huelva, la gente del fútbol de nuestra ciudad, la afición, todos juntos debemos conseguir volver a llenar la palabra Decano de significado, retomando sin dudarlo nuestras obligaciones antes enumeradas. Recuperando el fútbol que trajimos a España. Solo así tendremos una mínima oportunidad de sobrevivir, muy pequeña. Se necesitarán más cosas, pero que sean para salvar a un Decano de verdad. Porque sin Recre yo no quiero fútbol.

Narciso Rojas.

Lunes, 21 Septiembre 2015 20:07

Perder para sobrevivir, esa es nuestra maldición. La recresfera se rige por unas leyes diferentes. Con pocos puntos en común con el resto de la biosfera, a la que al parecer pertenecemos. En su interior no son aplicables los silogismos y axiomas que son tan evidentes fuera de ella.

Vista desde fuera, y por tanto bajo el sistema de entendimiento universal, el observador detectará paradojas irresolubles. Nos mirará como a unas Medeas, Ofelias o Alonsos Quijanos. Locos de atar, inexplicables, salvajes, embotados.

Las dos paradojas más visibles desde fuera de la recresfera tienen sus cimientos en la misma idea: En el Recre, la muerte y la vida conviven mezcladas y parecen inmiscibles. El Recre debe perder para sobrevivir. Al Recre lo mismo que lo mata es lo que le puede salvar.

La primera de las paradojas “perder para sobrevivir” tiene su origen en el cataclismo en el que entramos obligados y sin imaginación (todos, incluso el que esto escribe) cuando nos convirtieron en SAD. El fútbol dejó de convertirse en lo importante para el “Nuevo Recre”; pero no para el “Antiguo Recre”, ese que aún pervive troceado en unos cuantos de miles de trozos de los cuales cada uno poseemos uno. El fútbol siguió siendo nuestra razón de ser en las gradas de cemento del antiguo estadio, y en estas más modernas. Centrados en el césped, es difícil que volvamos la cara para ver otros aspectos de un club poliédrico como el nuestro. Otras partes esenciales de la entidad sin las cuales muere. Solo una cosa nos hace distraernos de lo que nos importa, “LA DERROTA”. La derrota nos enciende y nos vuelve seres exigentes; nos libera del yugo del césped; nos retira las orejeras y nos permite mirar a todo el Recre; y entonces descubrimos cosas; vemos el desahucio, y todo a través del filtro negativo de la derrota. Ahora que fuera del césped el club agoniza por la desastrosa gestión de los dueños, solo la derrota nos mantiene con la cabeza alzada para poder ver las miserias de nuestro Decano. Que el equipo pierda nos vuelve exigentes en todos los aspectos y eso es lo que el Recre necesita ahora, una afición exigente, que mire a los dueños y los obligue a cumplir: la rebelión de las masas que tanto temen. Si el equipo gana nos relajamos y volvemos a la mansedumbre, dos victorias y nada ha pasado: ciclotímicos, absurdos. La pregunta que debemos hacernos es ¿cambia en algo la realidad del club por el hecho de que el equipo pierda o gane un fin de semana? No, pero por nuestro comportamiento parecería que sí. La afición, el “Antiguo Recre”, debe olvidarse del fútbol para poder volver a hablar de fútbol en el futuro. Esta peligrosa paradoja de “perder para sobrevivir” debe deshacerse, pero para ello debemos abandonar el estado de constante esquizofrenia en el que nos hemos instalado, ser rigurosos en nuestras opiniones y analizar la realidad del club sin dejarnos manipular. La afición del Decano, el Recre de siempre, romperá el maleficio cuando en la victoria continúe siendo exigente, siga viendo la decadencia y la proximidad de la muerte; entonces nuestro viejo club no necesitará perder para sobrevivir, y habremos iniciado el camino de la poco probable pero ya no imposible salvación del Decano del fútbol español. De nosotros depende.

Rafael Florencio.

Jueves, 17 Septiembre 2015 19:07

El viernes 18 empieza el mundial de ese deporte de barbaros jugado por nobles llamado rugby y son muchos los que me preguntan por las reglas pero tardaría mucho en explicárselas y seguro que alguna se me olvidaría así que lo mejor es que deje unas pequeñas pinceladas.

Miércoles, 16 Septiembre 2015 18:13

Es hora de tomar altura. Subir lo máximo posible para poder observar la situación del Club más antiguo de España con una perspectiva nueva. Las vistas son aterradoras.

La deuda del Recre es insalvable en la actualidad. Eso es lo primero que se observa. Las primeras causas que se detectan son, por supuesto, el tamaño de esa deuda (seguro que supera los más pesimistas augurios). Desde cerca se ve que la masa social (lo que realmente determina el tamaño de un club) no es suficiente para enfrentarse a ella; que los dueños actuales (o mejor dicho, el dueño actual) no tiene dinero para pagar (no cancela la deuda, pero si la aumenta); la categoría del primer equipo es como para morir de inanición (SIC), en definitiva, el Recre es un club sin recursos para mantener su actividad y va camino de la desaparición (pero desaparecer pronto, no se crean).

El Desmarque