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Otro Recre era posible


Lunes, 13 Diciembre 2010 13:39

Ricardo Ubric
Reconozco que era de los que al inicio de temporada pensaba que los Mendoza, Dumois, Serrano o Alfaro no tenían toda la culpa de que el Recreativo marchara como colista y serio candidato a descender de categoría en junio porque la plantilla me parecía muy cortita de compromiso y sobre todo de calidad. Por eso también recibí con bastante escepticismo el terremoto de cambios que sufrió la entidad a casi todos los niveles a finales del mes de octubre. Aunque es cierto que se había tocado fondo y que había que intentar variar la dinámica con un giro radical, lo cierto es que era imposible predecir que los mismos futbolistas que antes parecían de Segunda B ahora lleven ocho jornadas seguidas sin perder y con números de ascenso. La culpa del éxito (y antes del fracaso) lógicamente pertenece en buena parte a ellos, pero en esta ocasión la mayoría de los titulares deben concederle su protagonismo a Carlos Ríos, un técnico milagro.
Primero consiguió algo que algunos pensaban que era fácil y otros difícil, que es que contribuyó a crear un clima de paz social en el entorno, algo que logró con su transparencia, humildad y sinceridad. Después recuperó anímica y futbolísticamente a muchos jugadores, que ahora sí que confían en sus posibilidades y se ven capacitados para ganarle a cualquier rival. Y por último, y quizás como detalle más importante, ha demostrado que no es sólo un entrenador que trabajo mucho y que cae simpático, sino que entiende mucho del deporte rey por más que en su currículum no había pasado de Segunda B. Ha superado en la pizarra a todos los rivales a los que se ha medido, a excepción del Barcelona B, y sobre todo ha sido capaz de variar el desarrollo de los partidos sobre la marcha en las segundas mitades, siendo fundamentales muchas de las sustituciones que ha realizado.
Frente al Tenerife demostró que el fútbol es mucho más sencillo de lo que parece. No necesitó modificar demasiadas cosas para no marear a sus jugadores, y más viendo que en las últimas jornadas su filosofía de juego equilibrado, sólido y atrevido está funcionando. De ahí que le concediera la titularidad a Córcoles, Manolo Martínez y Emilio Sánchez en detrimento de Juan Villar, Lamas y Matamala, como cabía esperar. Conformó un planteamiento con fortaleza en el centro de la defensa, visión de juego en el doble pivote, velocidad en las bandas y presión en ataque. Con eso se bastó para superar a un rival que venía crecido y que se marchó del Nuevo Colombino con el rabo entre las piernas. Otro Recre era posible, aunque confieso que yo era de los que creía que iba a estar toda la campaña entre los cinco o seis últimos clasificados y con sólo un 30 ó 40% de opciones de salvarse. Ríos ha resucitado al Decano y ahora hay que saber digerir el éxito para seguir abriendo brecha con el descenso y soñar incluso con cotas mayores, ya que la categoría de plata es eterna y, sobre todo, mediocre. Y es que no hay más que ver el nivel que han ofrecido los gallitos ante el conjunto albiazul, que si sigue jugando como en las últimas jornadas va a seguir escalando posiciones, algo a lo que puede también contribuir la llegada de un lateral zurdo y un delantero en el mercado invernal.

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El Desmarque